25 de Febrero de 2020

“Entonces Judas, el que le había entregado, viendo que Jesús había sido condenado, sintió remordimiento y devolvió las treinta piezas de plata a los principales sacerdotes y a los ancianos, diciendo: He pecado entregando sangre inocente. Pero ellos dijeron: A nosotros, ¿qué? ¡Allá tú!”

Mateo 27:3-4

El corazón en sintonía para reconocer mis errores

Muchas veces he hablado de lo difícil que es transitar el camino de Dios, y esta vez quiero hacer hincapié en la importancia de reconocer nuestros errores. A menudo nos sobrevuela la creencia de que los pecados que cometemos no tendrán perdón divino y, en consecuencia, elegimos la salida más fácil: abandonar el camino de Dios sin tener en cuenta el sacrificio de permanecer en él y todos los beneficios que nos brindó en nuestras vidas. Es importante recordar que todos algunas vez hemos fallado.




No somos perfectos, cometemos errores, pero tenemos la virtud de enmendarlos y acercarnos a la creación que Dios quiere que seamos. Por eso, ante tales situaciones negativas, recordemos que también podemos llenarnos de esperanza, perseverar en nuestra fe y convencernos de que en la misericordia de Dios podemos ser nuevamente llamados. Ante la próxima oportunidad, podemos prometernos que escucharemos a Dios con atención para hacer lo que nos llama a hacer y poner nuestra mayor voluntad para caminar junto a Él. Es nuestra decisión elegir lo que decidirá si honraremos la segunda oportunidad que el Señor nos brinda o si nos distanciaremos de Él, alejándonos del modelo que su palabra nos dicta.


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El temor llega por el desconocimiento propio. Debemos tener claras nuestras limitaciones ante el Señor. Esta plegaria te ayudará a reconocer tus propios errores y superarlos gracias al Espíritu Santo.

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Proverbios 26.2

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Génesis 28:16-17

Nuestro encuentro con Dios

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Búsqueda constante de Dios

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